Receta para el maestro ideal

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1No cabe duda que una de las maneras más sanas de encontrar y fortalecer los canales de comunicación y de aumentar la exploración de los diversos procesos de aprendizaje es el diálogo.

Recuerdo lo que me compartió una de mis profesoras en la universidad: The truest approach to making ourselves feel and function like great teachers and functioning is to look within and to embrace the mindful challenge implied in the confrontation of our reality and that of the students’.

No existe formula para desarrollar y afianzar ese término tan importante que los angloparlantes llaman “teacher-student rapport”, y en el presente, donde es primordial la colaboración, el compartir y nutrirse de las destrezas de los demás y donde la receta para el maestro adecuado muchas veces incluye atributos que no tienen nada que ver con nuestra práctica didáctica o metodológica, nos convertimos en punto de observación de los alumnos.

Enseñar como nos enseñaron nos pone en una desventaja; pedir al grupo entero que participe en la edición de un documento en tiempo real no es ciencia ficción,

Los profesores han pasado de se una fuente de conocimiento a ser un filtro de conocimiento; ciertamente, los alumnos pueden obtener información preguntándole a yahoo, pero ciertamente yahoo no les enseña a validar la información, a sintetizarla, a comunicarla, a colaborar con ella, a resolver problemas con ella, ahí nuestras área de oportunidad.

Más que comprender completamente (una tarea demasiado existencialista), es necesario dar espacio a considerar que algunos de los modelos que utilizamos para enseñar no sólo causan pavor en los estudiantes, sino que los desmotivan por no encontrar valor alguno en ellos. Cierto día, mis alumnos me pidieron clases extra en preparación para su examen departamental de literatura; yo no me negué a hacerlo, mas al entrar al aula los alumnos me dijeron: “Mr. Angel, we want you to do your usual talking about books, literature, people and all, and give us examples using movies or songs, like you are used to… we will do what we have to do”. Con ese no sé qué que a veces se apodera de nosotros los profesores, respondí, “claro, eso es lo menos que espero de ustedes”. No obstante, fueron ellos quienes me dieron una lección.

La clase comenzó y todos nos involucramos en la charla; mientras yo caminaba por el aula, escribiendo mis notas en el pizarrón y en los rotatorios que había colocado alrededor del aula, noté como dos de mis alumnos sacaron sus cámaras de fotografías y comenzaron a tomar fotos, no de mí, sino de mis notas. Puesto que me tomó por sorpresa, les pregunté qué estaban haciendo y uno de mis alumnos me respondió, “it is not a big deal, prof, I will later share them with everyone so that we don’t waste time writing all this”. Estupefacto me quedé por un momento, al darme cuenta de las variaciones que aquel instrumento que se llamaba lápiz había cobrado en el presente. La tarea era optimizar el tiempo, tomar notas, armar una herramienta de estudio y los alumnos, a su manera lo supieron hacer muy bien. Sólo pedí que me dieran una copia de sus notas para yo ver la manera en que utilizaban las fotos.  Quizás no es justo generalizar, pero ese día mis alumnos me dejaron ver que no debía subestimarlos.

Días después, posterior a la lección que me dieron (nótese el cambio de rol), recuerdo que les pregunté a mis estudiantes qué elementos consideraban importantes para poder decir que un profesor es interesante para ellos; entre sus respuestas figuraron:

  • Que conozca por lo menos 1 de los cantantes en mi playlist de favoritos en mi reproductor de MP3.
  • Que no compare a Youtube con la televisión.
  • Que escriba lo que piensa y siente – todo mundo tiene un blog sobre lo que le interesa.
  • Que no imprima los emails.
  • Que comprenda que “producir trabajo” hoy en día puede suceder en una sala de chat, mediante un podcast, con un video o con una aplicación.
  • Que me deje hacer preguntas y que no sólo quiera que le de respuestas que a él le apasionan.
  • Qué esté feliz de ser maestro.

Así pues, no cabe duda que los alumnos tienen grandes expectativas de las personas que consideran modelos a seguir, no obstante, incluso cuando pudiéramos pensar que los cambios a los que nos debemos ajustar son demasiados, la última frase que incluí de las opiniones de mis estudiantes, me hace pensar en la necesidad de reencontrar la alegría en nuestra profesión, puesto que para abordar los nuevos desafíos debemos estar abiertos a dejarnos tocar por las múltiples sensibilidades que matizan las vidas de nuestros estudiantes.

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About Rafael Angel

Curriculum Coordinator and Language Teacher; lives for traveling, reading, learning and tasting new flavours; culture and art lover; passionate about cinema and music. IB MYP, DP Workshop Leader. Mexican YouTuber and Soundclouder.
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